Con Patanjali aprendimos (SEIS)

by - mayo 12, 2020


TEXTO RESUMEN DE LOS SUTRAS 


El anhelo de todo ser humano es obtener la Claridad, ya sea de forma consciente o inconsciente. La Claridad es llamada también Iluminación o Samadhi. Si esta búsqueda se da de forma consciente es porque ya hubo un cierto despertar espiritual que nos lleva a estudiar nuestro Ser Interior. En contraste, esta necesidad inconsciente, se manifiesta a través de la búsqueda de la felicidad, malinterpretada como un objetivo u objeto que se encuentra afuera de nuestro Ser interior. 

Entendiendo que cada camino de los seres humanos es diferente y respetando esos procesos vamos avanzando a un primer despertar, comenzamos a entender que por unos instantes podemos abstraernos de ese torbellino llamado vida, que se percibe con la mente. 

 La mente se podría asimilar a un trozo de metal burdo, tosco, sin forma que debe pasar el fuego purificador para ser moldeado y convertido en una herramienta que nos lleve a conectar con aquella anhelada claridad. 

Este proceso está bien descrito en los Yoga Sutras del Sabio Patanjali, con sus cuatro partes bien descritas: 

El primer capítulo: El Samadhi Pada que expone que el “yoga es una tecnología que conduce al Samadhi”, entendido para mí como claridad. 

El segundo capítulo: El Sadhana Pada que describe tres metodologías para alcanzar el estado de yoga. Estos son: Abyasa y Vairagya. Tapas, Ishwara Pranidhana y Swadhyaya (Kriya Yoga) Astanga Yoga (Yamas, Niyamas, Pranayama, Asanas, Pratyahara, Dharana, Dhyana, Samadhi

El tercer capítulo: El Vibhuti Pada donde están los resultados de la transformación que producen las diferentes metodologías. De allí, obtenemos el disernimiento (Viveka) integrado a esa “herramienta” llamada mente que ya ha sido trabajada, pulida, purificada. 

El cuarto capítulo: Kaivalya Pada que describe como se alcanza finalmente la Claridad. 

En relación a las tres metodologías que se exponen en la segunda parte, las podemos asimilar al procedimiento para ir moldeando y purificando el mencionado “metal” llamado mente. Y es que ese proceso de encontrar la Claridad no se da porque sí, es el resultado de un trabajo arduo, continuo, amoroso, consciente, compasivo con nosotros mismos y con nuestro cuerpo que manifiesta la “realidad” en que existimos y percibimos la vida de forma primaria. Y digo de forma primaria porque ese camino que se recorre va pasando por diferentes etapas, cada una de ella con sus retos y recompensas, avanzando y también retrocediendo, aunque con la firme convicción de que el camino finalmente terminará. 

Que maravilloso sería entender, desde esas primeras etapas del camino, que no es justamente la Claridad que se obtendrá algún día, la que nos debe motivar a transitar por dicho camino, sino que es el vivir en el instante presente, en la medida de lo posible este recorrido, unas veces llorando, depurando, liberando todos los contenidos que nos hacen ser tan infelices puesto que estamos aferrados a las causas del sufrimiento humano, como bien lo describe Patanjali: Ignorancia, egoísmo, aversión, deseo y miedo a la muerte, y otras veces disfrutando del gozo, la libertad, el coraje, el contentamiento que vienen con esa depuración que se da a voluntad o quizás como resultado del buen karma que hemos sembrado. 

Que el amor, la paz y la Claridad estén con todos nosotros. 

Sembrado por Mary Luz Agudelo (Mayo 2020)

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