UN ÚLTIMO ENCUENTRO

by - enero 13, 2026

 



UN ÚLTIMO ENCUENTRO


La última vez que nos vimos de forma presencial, ella preparó para mí una rica sopa de mondongo, un plato típico popular en mi región. Y aunque no es de mis favoritos, si estaba preparado por ella, lo disfrutaba porque amaba su "sasón".  Arroz con pollo, lentejas, fríjoles, ensaladas, postres, todas estás preparaciones salían de sus manos para los encuentros fiesteros, celebrando cumpleaños, navidades y otros eventos familiares. Ella tenía el don del sabor, además que amaba servir generosamente a su gente.


Guardo un recuerdo grato de ese, nuestro último encuentro, pues conversamos bastante. Fue justo un año atrás por esta época, creo que fue la primera vez que compartimos una comida solas las dos, hablando principalmente de nuestro 'asunto' en común:  su hijo -mi compañero de vida-. Hablamos de las nuevas experiencias como migrantes, viviendo lejos de las familias y adaptándonos a una nueva cultura, también sobre Picasso y su Candi, hijos perrunos que nos acompañan. Hoy ya no está con nosotros "Doña Magnolia" más conocida como 'Chavela'. Hace ya unas semanas falleció. Fue una muerte repentina, que nadie esperaba, pues era una mujer activa, enérgica, muy vital siempre.


EL MISTERIO DE LA MUERTE


Pensando en este deceso, me he hecho consciente de que en nuestra cultura hay mucho miedo frente al tema de LA MUERTE, la propia y la de nuestros seres queridos.  Es contradictorio, que siendo considerados tan abiertos en las conversaciones de familia y amigos, siento que solemos dejarlo de lado. Puede ser que lo veamos como un tema lleno de misterio, entonces mejor ignorarlo, o pensar que está ligado principalmente al dolor, es lo que aprendimos desde los rituales católicos, entonces, para qué pensar en él o en lo que pueda pasar luego de dejar este plano material.


Desde hace un tiempo he sentido un interés particular sobre el tema. Recuerdo que en 2020, luego de vivir la parte más difícil de la pandemia, durante un retiro de yoga, tuve en mis manos por primera vez el Libro tibetano de la vida y la muerte. Justo por esta época, en diciembre de 2020. Y en sintonía con esa lectura, llegaron aprendizajes que me movieron un montón sobre la meditación, la salud, la enfermedad, la vida y la muerte. También pude transitar y comprender un poco la muerte de alguien muy cercano que luego de afrontar un cáncer, murió el 22 de diciembre de ese año, de allí salió 'Cuando la muerte nos sorprende'.


Una nueva coincidencia con esa experiencia, es que este año, participando en un círculo de lectura propuesto por Almatelier, llegó nuevamente el Libro tibetano de la vida y de la muerte. Esta vez pude leerlo completo gracias al apoyo y la compañía del grupo. No fue una lectura fácil, hubo partes difíciles de comprender, que encontré contradictorias o pesadas. Sin embargo, al final me quedé con nuevas ideas, algunas muy prácticas e inspiradoras, por ejemplo, claves para una práctica meditativa más chévere y amorosa, que se convierte en una preparación para afrontar la muerte propia y de otros. También sobre el acompañamiento a personas cercanas que estén en el final de la vida. En ese sentido, he querido aplicar lo aprendido sobre cómo ayudar a los moribundos en su 'trabajo' de trascender de forma tranquila.


El libro está compuesto por 3 partes principales: 

La vida, 

La muerte,

Muerte y renacimiento.


La segunda parte me impactó enormemente. Esta parte no solo explica detalladamente el estado mental de un moribundo, muchos asuntos y percepciones que nunca había contemplado, sino que de ella extraje ideas y aprendizajes que quisiera aplicar al momento de acompañar a otros en esa difícil tarea de dejar este mundo.


ACOMPAÑAR A OTROS EN SU TRANSICIÓN


Una recomendación con la que resueno y quiero implementar, es integrar más en mi vida es LA ESCUCHA ATENTA, permitir y posibilitar que todas las personas y en especial enfermos y/o moribundos se expresen libremente. Me hice consciente de la cantidad de miedos y preguntas que puede afrontar una persona a punto de partir de este mundo. Lo siento como un salto al vacío. Incertidumbres e inquietudes como: 

¿Qué hay después de...?

¿Habrá dolor? 

¿Que pasa con aquello que 'hice mal' o dejé de hacer? 

¿Qué hay con mis culpas o remordimientos?

Un tema que puede causar angustia es esto último de las culpas y los remordimientos asociadas a acciones -u omisiones- y también a los vínculos, y que sin duda van a llegar en esos momentos. Frente a esa sensación de tensión y angustia, en los que podemos sentirnos como 'malas personas', no merecedoras de descansar en  paz, de llegar al cielo, -al nirvana o al samadhi-, el libro propone dejar que la persona se exprese libremente. Y esto implica que puede tener emociones consideradas negativas como rabia, rechazo, angustia y temor.

 

Además me encantó esta parte:

"He visto a menudo que las personas que están muy enfermas anhelan que las toquen, anhelan que las traten como a personas vivas y no como enfermedades. Puede darse mucho consuelo a los enfermos tocándoles las manos, mirándolos a los ojos, dándoles un suave masaje, acunándolos o respirando suavemente al mismo ritmo que ellos. El cuerpo tiene su propio lenguaje de amor; utilízalo sin temor y descubrirás que ofreces solaz y consuelo al moribundo. Muchas veces olvidamos que los moribundos están perdiendo todo su mundo: su casa, su trabajo, su familia, sus amistades, su cuerpo y su mente. Lo están perdiendo todo".


Un primer propósito es entonces establecer comunicación compasiva, tanto verbal como gestual. Escuchar en silencio, sin juzgar. Incluso cuestionar para que sea él o ella quien encuentre respuestas de acuerdo a su visión de la vida, a sus experiencias y su sabiduría interna.  Es un reto que encuentro adorable. Servir para dar confianza, incluso admitir que no tengo las respuestas, mostrarme vulnerable o incluir el humor, la imaginación y la alegría en momentos que hemos visto comunmente como demasiado serios o solemnes.


Otra recomendación interesante de la lectura es crear un ambiente de conexión espiritual para el ser querido. Sea cuál sea la creencia del moribundo, poder hacer una especie de altar, con objetos que representen su fé. Esto ayuda a la persona en tránsito a fomentar su confianza. Hacerlo sentir acompañado, sabiendo que hay una sabiduría superior a la cual regresamos. Permitir el ritual, le quita a la muerte su connotación del gran final y permite verle como una etapa del ciclo vida-muerte.


Y así pensar en la muerte sin tanto drama, llanto o sufrimiento -que muchas veces le imprimimos en nuestra cultura-. Es un cambio de visión interesante. A diferencia de nuestro país, en el que asociamos la muerte a dolor, ausencia y un final definitivo, existen culturas en el mundo que proponen ceremonias menos fúnebres, más neutrales, incluso con celebración.


Siento que cuando alguien cercano muere, debemos permitirnos momentos y espacios para expresar libremente tristeza, vivir el duelo por la pérdida. Sin embargo resueno con expresar además GRATITUD por lo vivido con esa persona que vamos a extrañar, pensando más en vivencias compartidas, en el disfrute de lo vivido, SU PROCESO y los encuentros antes de partir.


LA LLEGADA DE LA MUERTE


Sobre el momento en que llega la muerte, me llamó la atención que el texto insiste en la dificultad de ACEPTAR  que ya no estaremos más en la tierra. Parte importante de esta angustia proviene de LOS APEGOS. Apegos de muchos tipos: a lo material, al cuerpo, a las formas conocidas, a las personas. Y nada de eso estará en ese nuevo estado. Una forma práctica para el moribundo de liberarse de aferramientos es despedirse de familia y amigos, distribuír todo lo material, incluso expresar su deseo de que algunas personas no estén. Y para los acompañantes la idea es cuidar la 'calidad de la atmósfera que rodea' a nuestro ser querido.


"Nuestro estado mental en el momento de la muerte tiene una enorme importancia. Si morimos con una actitud mental positiva, podemos mejorar nuestra próxima encarnación, a pesar del karma negativo. Si, por el contrario, estamos alterados y angustiados, eso puede tener un efecto perjudicial aunque hayamos utilizado bien la vida. Esto quiere decir que el último pensamiento y la última emoción que tenemos justo antes de morir ejerce un poderosísimo efecto determinante sobre nuestro futuro inmediato".


EN HONOR A 'CHAVELA'


Es es esta segunda parte del libro donde se menciona una forma de ayudarle a nuestro ser querido a trascender de forma tranquila con una PRÁCTICA ESENCIAL llamada PHOWA.

Explicarla va más allá de mi capacidad en este momento. La idea que he tratado de llevarla a cabo desde mi comprensión y la verdad es que han sido momentos llenos de lágrimas, he sentido por pequeños instantes una gran conexión espiritual, paz y armonía que intento transmitir al ser querido, entonces ha llegado una sensación bien especial de gran conexión con esa alma.


Ahora, pensando en estas prácticas y resaltando lo mejor de quien ha partido, quiero ofrecer este texto por 'Chavela': Una maestra para quienes la conocimos. Ella, sin tener conocimiento del asunto, practicó la asistencia a los moribundos de la mejor manera. 


Una de sus últimas aventuras fue servir de forma desinteresada, acompañando un joven moribundo, aprovechando su condición de 'jubilada'. Donando su tiempo y buena disposición para estar en el hospital y así alivianar la carga de la madre del chico, quien contó con gran apoyo para proseguir con sus rutinas, sabiendo que alguien más cuidaba de su hijo. Sentí mucha admiración por ese acto de compasión, además porque ella siempre fue la más 'animada', cantora y bailarina, contagiando a todos su alegría y buena vibra.

Inspirada en su vida y en aprendizajes sobre este texto tan conmovedor, comprendo mejor ahora que aceptar la muerte implica vivir el presente en verdadera presencia, sirviendo con amor, sin menospreciar cada instante, sabiendo que puede ser el último día para mí hoy, este día, esta mañana. Además que quiero ser consciente de instantes de dolor e incomodidad que llegan irremediablemente ante la enfermedad o la vejez, mía y de mis seres queridos, implementando prácticas y herramientas para estar mejor yo inicialmente y así compartir ese bien-estar.

"Los momentos en que padeceis el sufrimiento pueden ser precisamente aquellos en los que estáis más abiertos, y allí donde sois sumamente vulnerables puede ser en realidad el lugar donde yace vuestra mayor fuerza".

..."La aflicción puede ser el jardín de la compasión, escribió Rumi"


EL CAMINO POSTERIOR A LA MUERTE


Esta última parte, contiene una información que encontré impactante e interesante y que me ha permitido comprender un poco las etapas propuestas por el autor y por el budismo, desde  tradiciones que han estado por años en su cultura.


Entonces, sobre el camino posterior, luego de morir, existen etapas. En mi opinión, no es fácil de asimilar y menos de explicar el proceso. Por más que el texto ofrece descripciones bastante detalladas, considero que para nosotros en la cultura occidental puede ser difícil digerir y aceptar esta teoría. Encuentro también que entre más racionales seamos, menos crédito podemos darle a estas visiones.

Sin embargo, para mí ha sido clave en mi camino espiritual, entender menos y comprender más desde el corazón, aceptando que hay muchas posibles visiones, explicaciones diferentes a lo que nos pasa, que antes no cabían en mi cabeza. 


Son tres etapas las que se describen en esta última parte: Luminosidad base, Bardo (o etapa) del Dharmata y Bardo del devenir. Una parte que ha llamado mi atención en especial, es la etapa de llamada Bardo del dharmata.

Al pensar en lo que sucede en este periodo, se vino a mi cabeza el momento en que hice mi primera toma de Ayahuasca. Fue un viaje tremendamente loco, revelador, con partes disfrutadas y otras difíciles. Tuve visiones psicodélicas casi toda la noche. Podía ver una mandalas en movimiento sobre el chico que dirigía la ceremonia mientras cantaba junto a la fogata en el centro del lugar, yo estaba acostada en mi 'sleeping' observando y escuchando, inmersa en sus canciones. Un recuerdo bastante vívido en mi memoria. 


La idea es que esas visiones se volvieron un poco tormentosas cuando sentí que pasaba el tiempo y ya quería que pararan. Esta experiencia es muy similar a lo que el libro explica que sucede. Comentamos incluso en el grupo que fue una etapa demasiado 'volada' para algunas lectoras. 

Sin embargo, creo que precisamente parte del reto que implica nuestra evolución es soltar la mente racional, tan valorada en nuestra sociedad, y en este caso, el 'cómo debería' verse esa realidad post- mortem. Poder conectar con la parte más intuitiva, dónde están presentes muchas formas, colores, movimiento, combinaciones. Es como que en ese momento somos observadores o creadores de obras de arte subjetivas, locas, nada convencionales.


Por otro lado, en el llamado Bardo del devenir, la última de esta secuencia, se menciona el hecho de querer volver a las viejas tendencias de nuestro carácter en vida. Habitar nuevamente esas características y hábitos que nos definieron durante la vida terrenal. Y eso puede convertirse en un lastre, que nos hace elegir volver al plano terrenal a vivir experiencias que sentimos familiares. "Dualidad después de la muerte: Se nos presenta el medio de alcanzar la liberación, pero simultáneamente nos seduce la llamada de nuestros hábitos e Instintos. Experimentamos la energía pura de la mente y, al mismo tiempo, toda su confusión".


MI EXPERIENCIA PERSONAL


Y como creo enormemente en las sincronías o coincidencias que llamamos muchas veces casualidades, está última parte viene a confirmar algo que he adoptado como filosofía de vida de un tiempo para acá: 

'Vine a soltar miedos, nudos o bloqueos que voy echando al bolsillo a lo largo de la vida'. Tengo además creencias, acciones y comportamientos que 'me definen' y que me han traído sensaciones incómodas, malucas, que se repiten y en las que quiero trabajar y mejorar.

Me he hecho consciente con este texto que hay cantidad de contenido que he acumulando a lo largo de la vida y EL TRABAJO, la tarea real es poder vaciarme de mucho de ese contenido, pues algunas de esas tendencias que me definen son limitantes, generan dolor. Me impiden aceptar e integrar otras visiones, posibilidades diferentes y en ese sentido impiden ponerme en el lugar de otras personas para practicar la compasión. 

Son creencias y pensamientos que generan separación, con la idea de que SOY DIFERENTE, como que 'yo nunca voy a estar en su posición'. Incluso me hacen juzgarme de forma severa a mí misma. Muchas veces hago críticas propias, con rigidez y ahí empieza el juicio con el que miro a otros. Pero pues en el tema de la muerte no hay escapatoria, seré una persona moribunda y/o enferma en algún momento, eso es seguro. Entonces chévere y a la vez retador pensar cuidar y acompañar a otros -moribundos o no- como yo quisiera ser acompañada.


Confirmo entonces que ese es el TRABAJO al que vinimos en esta experiencia terrenal, no es solo aprender la supervivencia en este plano material, estar en una oficina o  en un oficio la mayor parte de la vida. Es un trabajo interno de desarrollo personal que implica integrar herramientas como la meditación y otras, que ayudan a integrar el silencio, la soledad, la compasión, los vínculos sanos, el cuidado propio y de otros, la cercanía con lo sagrado, que a su vez nos preparan para afrontar la muerte de la mejor manera.



Sembrado por Sandra Velazques (enero 2026)

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