EL LIBRO TIBETANO DE LA VIDA Y LA MUERTE… MI ORDEN DENTRO DEL CAOS
La pandemia del COVID-19 fue para mí, como para muchas personas un gran punto de quiebre en la existencia. Me recuerdo en aquellos meses en una actitud abstraída frente a una realidad bastante oscura que día a día era presentada por los noticieros, la internet y la radio. Por ese periodo, la vida me brindó un compañero de vida, que con su fortaleza, historias y practicidad me sostuvo firme ante la incertidumbre de la época.
Liberada pues, de la minucia que conlleva la rutina debido a los buenos oficios de mi compañero, me sumergí con un empeño, nunca antes experimentado, en el aprendizaje de diversos asuntos; incluso desempolvé deudas intelectuales alojadas pacientemente en el recuerdo. Con qué deleite devoré tantos saberes teóricos y prácticos, con qué facilidad llegaba a mis manos el conocimiento, que, si por lo menos no podía dominar, si tenía la estructura mental necesaria para irlo cultivando.
En esa gran Biblioteca de los fuegos un buen día me topé con El libro tibetano de la vida y la muerte de Songyal Rimpoché. El título destacaba un asunto sobre el cual me había sentido atraída desde siempre, la muerte. La lectura me motivó interesantes reflexiones sobre la impermanencia, la reencarnación, la meditación, la vida, de la vida-muerte; las dos caras de la moneda, las dos polaridades. Fue bello sumergirme en él y encontrar orden dentro del caos, porque si bien, para mí, una mujer occidental, el libro resulta complejo, lo poco o lo mucho que logré interpretar en sus líneas me brindó una explicación, extraña, quizás mágica, imposible, sobrenatural, pero por primera vez una explicación sistemática de la existencia.
A continuación, comparto un ejercicio de escritura que realicé en una sesión del Círculo de Lectura de “El libro Tibetano de la vida y la muerte” direccionado en esa ocasión por Carol Jaramillo.
04-08-25
Holiii yo moribundo
¿Te acuerdas cuando leímos por primera vez aquel que libro que hablaba de la muerte? Bueno, me imagino que ya has tenido tiempo y energía para leer muchos más, recuerdo que el tema nos apasionaba. Espero que no hayas dejado de lado tus meditaciones, ¿te acuerdas?, estas tomaron más fuerza cuando las alimentaste con los planteamientos del libro. Espero que no hayas nunca abandonado tu isla-bloque, tus mantras, tu respiración y que estos hayan sido grandes sustentos durante todo este tiempo. Ahora estás ahí, en medio de la vida que sigue su cauce. Siéntete tranquila, enfocada, no es tiempo de distraerse; ellos se quedarán, seguirán sus caminos, irán tras sus consecuencias, y con fuerza de voluntad un día lograrán desvelar sus causas. No te distraigas en el momento, serénate y prepárate para el gran cambio. Despídete del compañero más fiel que te pudo haber sido entregado, honra su disolución y ve tras tu camino. Despierta y únete a la fuente para reposar en el anhelado Rigpa.
En esa ocasión lloré escribiéndola, hoy lloro de nuevo y pido a Dios que siga guiando nuestro camino en el conocimiento de la existencia, pero sobre todo que ilumine y aliente nuestra práctica.
Sembrado por María Teresa Echeverri Marín (enero 2026)

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