YFV. Sadhana 1
Sādhanā: el arte de relacionarnos con la vida
Respirando juntos
Práctica grupal - Catalina & Uma.
Una práctica impregnada de belleza abrió nuestra primera Sadhana. Respiramos el pulso de la vida para abrir espacio a la inteligencia colectiva y recordar quiénes somos como individuos y sobre todo, como comunidad -común-unidad-.
La pedagogía del fuego
En la pedagogía tradicional del Yoga encontramos los tres pilares que lo sostienen y nos invitan a recorrer el camino para encender la luz de nuestra hoguera. Así, el SATSANGHA es el paso que damos para juntamos con aquellos con quienes coincidimos en la misma búsqueda de encender los leños de nuestra hoguera; en el SHAKTI-PATA encontramos a otros que nos inspiran porque ya han encendido sus propias hogueras y nos pueden guiar con la habilidad y sabiduría que les ha brindado su propio caminar; la SADHANA por su parte, nos moviliza al sostenernos a nosotros mismos para, en ese sentido, también sostener la Sangha.
Estos pilares no son el manual de pasos ABC, son más bien un llamado a mirar y recorrer con paciencia y constancia nuestro proceso individual acompañado de la comunidad (en unidad con otros) hasta lograr caminar en la actitud de un SADHU, es decir, de un ser que cultiva su soberanía en trabajo diario.
Cultivar la Sadhana
Sesión teórica - Esteban.
La Sadhana como pilar transversal es la que invita a la acción, a honrar nuestro proceso de encender y sostener nuestra hoguera mediante la práctica. Por ello, sería importante preguntarnos sobre la relación que tenemos con nuestra práctica, para qué la estamos realizando y cómo la estamos realizando.
Cuando uno practica Yoga, ¿Qué es lo que practica?
¿A dónde lo conduce a uno la práctica del Yoga? (si es que lo debe conducir a algún lugar)
¿Cómo la práctica del Yoga me lleva a ese lugar?
Y como la vida misma, no hay una única respuesta a estas preguntas, sino que surgen múltiples a partir de la experiencia de cada quien, recordándonos que Yoga replica la sabiduría de la vida y pues la vida es diversa. No obstante, algunas premisas son fundamentales para respondernos.
Recordemos los principios de la práctica de Yoga
Actividad colectiva - Esteban.
El ritual de la práctica de Yoga nos propone una guía para permitirnos respirar el ritmo de nuestro pulso entre Abhyasa y Vairagya, es decir, entre el esfuerzo y el soltar. Reconociendo que la práctica de Yoga es un rito que transforma, pues cuando salimos de ella somos distintos de cómo entramos, activamos nuestra inteligencia colectiva para evocar entre todos los principios que estructuran este rito:
1. Ofrendar
Dejando a un lado lo que estábamos haciendo disponiéndonos a pasar el umbral para entrar al espacio con reverencia, con entrega, comprendiendo que ofrendar es distinto de intencionar la práctica, lo cual nace desde una necesidad individual.
Técnicas que acompañan:
Recitar el mantra sagrado OM -ॐ-.
2. Purificar
Entregándonos a la gravedad para sacar lo que no se debería expandir mediante la práctica. Este momento está regido por la exhalación.
Técnicas que acompañan:
-Nidra -descanso-: relajarse, tumbarse para entregarse.
-Pranayamas -cuidado de la energía-: respirar con centro en la exhalación, soplar, sacudir, vibrar.
3. Activar
Avivar la energía ya purificada. La inhalación guía este momento.
Técnicas que acompañan:
-Pranayamas -cuidado de la energía-: los activantes como el Kapalabhati cumplen ambas funciones de inhalación y exhalación (bombeo -sacar-, retención -acelerar-, magnetización -potenciar-).
4. Desbloquear
Durante esta fase dinámica se desbloquea la columna vertebral para que permanezca afinada dentro del asana. Las cargas de los cinturones pélvico y escapular se liberan con la exhalación como guía, conduciendo a que la respiración se expanda a través del movimiento abriendo espacio para que la energía fluya. Aquí los movimientos no se sostienen de forma prolongada y son encadenados por la respiración.
Técnicas que acompañan:
-Pawanmuktasana -serie de liberación-: secuencia de movimientos que preparan al cuerpo para entrar en las asanas.
-Surya Namaskar -Saludo al Sol: esta secuencia fija de doce posturas se encadena a través de la respiración y es también una extensión del Pawanmuktasana. En esta secuencia saludamos a nuestro sol interno (plexo solar) que comanda los movimientos que sostienen nuestra vida.
-Vinyasa -movimiento dinámico-: segundo tercio de las doce posturas del Saludo al Sol que permiten la expansión a otras secuencias, preparando para el asana.
5. Condensar
En esta fase regida por la inhalación es el momento de permanecer y respirar en las asanas para centrar la energía en puntos específicos de forma descendente o ascendente de acuerdo con la sabiduría que nos ofrecen las tradiciones de la alta montaña, que buscaban el descenso y las de la selva, que buscaban el ascenso. Esta analogía nos brinda la forma de identificar qué estamos necesitando para encontrar nuestro balance.
Técnicas que acompañan:
Asanas -permanecer en postura-: en las asanas permanecemos varias respiraciones bajo la premisa de que el tiempo en Yoga se mide en respiraciones. Podemos dirigir las asanas desde cada Kosha según sus dimensiones física (estructuras musculares, apoyos, rotación, etc.); energética (direccionamiento de la respiración); mental (el sentir); intelectual (encarnando el símbolo de la asana); o espiritual (la ofrenda).
Las asanas básicas nos guían para el movimiento de la energía:
-Erguida: para conectar la tierra con el cielo recordando nuestro lugar. La energía asciende hacia la coronilla.
-Flexionada: para abrir espacio en la espalda, trabajando con nuestra sombra. La energía va hacia nuestro plexo solar.
-Expandida: para calibrar nuestra brújula reconociendo hacia dónde queremos ir. La energía llega al corazón.
-Invertida: para ver el mundo con otros ojos; para conectar nuestro cielo con la tierra y nuestra tierra con el cielo. El flujo se dirige a la cabeza y centros superiores.
-Torsionada: expandirnos y recogernos reconectando el adentro y el afuera. La energía se distribuye a todos lados.
-Integrada: reúne la totalidad de todas las demás posturas (paro de hombros). La energía se integra resolviendo todas las polaridades.
Notas:
El mejor punto para transitar de la fase dinámica de activación a la de condensación son las posturas de equilibrio, que nos permite asentar la energía en cada asana.
Las posturas de torsión (redistribución) y paro de hombros (integración) son fundamentales para cerrar el ciclo de asanas.
6. Expandir
A través de la relajación en entrega y rendición expandimos la energía y nos soltamos para que esta vaya a donde tiene que ir.
Técnicas que acompañan:
Nidra: -descanso-: relajarse. Tumbarse y rendirse a la tierra con la gravedad confiando y dejándose sostener.
7. Direccionar -Dharana-
Llevamos la energía a donde sentimos que debe ir justo al salir de la relajación durante la fase de expansión.
Técnicas que acompañan:
-Pranayamas alternos: para conducir la energía hacia el canal energético central Sushumna Nadi balanceando Ida y Pingala (Solar y Lunar). Recordemos que esta práctica requiere permanecer un tiempo considerable dando paso al verdadero proceso de balance combinando magnetización, visualización, mantras, bandhas, entre otras técnicas secundarias.
-Kriya Yoga tiende el camino a través del canal energético central llevando la respiración desde y hacia ciertos puntos, dejándola en el centro.
8. Disolver -Dhyana-
Nos quitamos del medio comprendiendo que no somos el centro y nos contemplamos como parte de algo más grande y permitimos que emerja la presencia como resultado del trabajo realizado.
Técnicas que acompañan:
Dhyana -concentración-.
Otros elementos transversales:
De forma transversal estamos integrando en distintos momentos de la práctica elementos como Naada en donde el sonido se hace presente como silencio; Mouna como quietud; Mantras cuya importancia está en el silencio que llega con su vibración; y los Mudras para canalizar flujos energéticos.
Volvamos a nuestras preguntas iniciales
Cuando practicamos Yoga practicamos principios, no técnicas.
Repetir un compendio de posturas físicas es una definición de Yoga común en el colectivo moderno que lo sustrae de su esencia primordial. En cambio, una práctica esencial está mediada por los códigos éticos de los Yamas y de los Niyamas relacionados con nuestra conducta personal.
Tapas, Svadhyaya e Ishvara Pranidhana
De forma sustancial estamos integrando los Niyamas Tapas, Swadiaya e Ishvara Pranidana durante la práctica:
Tapas -calor- como el fuego que refina por medio de la voluntad y el esfuerzo que nos abre la puerta para poder aceptar en nosotros lo que necesita refinarse. Está presente en las fases de activación, desbloqueo y condensación.
Svadhyaya -autoconocimiento- en dirección adentro y afuera en donde la respiración es la vía para identificar qué de lo que hay en nuestra profundidad lo compartimos con los otros. Está presente en las etapas de purificación, expansión y dirección.
Ishvara Pranidhana -reverencia- está presente en la ofrenda y la disolución recordándonos que hacemos parte de algo más grande y que no somos el centro.
Abhyasa y Vairagya
El pulso de nuestra práctica estará regida por la armonía entre Abhyasa (el esfuerzo) y Vairagya (el desapego) recordándonos que si actuamos sólo desde el esfuerzo, esto inevitablemente nos llevará al cansancio. Estos dos pilares están presentes en nuestra respiración evocando lo que somos cuando vamos hacia nuestro interior en la inhalación, y lo que no somos, cuando nos vaciamos en la exhalación.
Yoga nos conduce hacia el balance.
Yoga es una práctica artificial para llevarnos a nuestro estado natural. Con Yoga, si es que nos debe conducir a algún lugar, nos permitimos ir al estado de armonía. Con la práctica de la respiración que nos brinde equilibrio, balanceamos nuestros canales Solar y Lunar conduciendo la energía al canal energético central Sushumna Nadi.
La práctica de Yoga nos otorga el regalo de la presencia. Cuando observamos y cuidamos nuestra respiración estamos practicando la presencia, que también llega como una recompensa que emerge de la práctica misma.
Siguiendo el pulso del palpitar que expande y contrae.
Si consideramos la práctica de Yoga como un constante palpitar energético, una expansión y una contracción, como el pulso de la vida, comprenderemos que durante una práctica de Yoga guiamos respiración, no movimientos, nos medimos por respiraciones, no por minutos teniendo como brújula los principios de Abhyasa (el esfuerzo) y Vairagya (el desapego).
La poesía del Yoga
El practicante de Yoga crea su propio poema,
el poema es hija del instante,
la práctica es hija del instante,
el instante nos susurra qué necesitamos para escribir nuestro propio poema.
Estrategias de sincronización colectiva
Actividad - Esteban.
Aceptamos la invitación al juego sincronizando nuestros sentidos para integrarnos en un pulso colectivo, nos vimos en los ojos del otro, sentimos la respiración del otro, el palpitar del otro para fundirnos en un palpitar conjunto.
Vernos en los ojos del otro
Actividad - Esteban & Iván.
Nos permitimos entrar en contacto íntimo con el otro para reconocernos en él, recordar lo que nos une en nuestra condición de humanidad y experimentar la compasión.
¿Qué tengo en común con el otro?
Contemplándonos en los ojos del otro ser reconocemos qué historias, recuerdos, juegos tenemos en común con él.
¿Qué virtudes reconozco en el otro?
Sincronizando nuestra respiración con el otro ser, lo reconocemos totalmente como único e irrepetible con sus propias historia y camino; contemplamos a un ser habitado por virtudes que son una medicina deseando desde lo profundo que esa medicina se expanda hacia todos los demás seres. Deseamos para él, bondad en su camino.
La medicina de la compasión
Sintiendo el contacto de las palmas del otro ser nos permitimos percibir sus posibles sufrimientos, tristezas, dolores y dificultades transitadas. Sentir el pulso de su palpitar en sus palmas nos sensibiliza para evocar que como humanidad compartimos el sufrimiento. Invocamos la compasión frente al dolor y sufrimiento de ese ser en frente nuestro y nos disponemos a acompañarle para alivianar su carga aún cuando no podemos solucionarla. Observamos cómo nos sentimos en este estado compasivo ante ese ser y cómo nos sentimos al ser también cuidados y acompañados por él.
Tu alegría, mi alegría
Sintiendo el contacto con el otro ser y mirando sus ojos, evocamos sus alegrías, sus sueños, sus logros, sus dichas y todo aquello que pueda darle felicidad. Nos preguntamos si tenemos algo en común y recordamos que como humanidad también compartimos la alegría y sentimos que la felicidad del otro ser es nuestra felicidad; su alegría nuestra alegría. Observamos qué se siente celebrar la alegría del otro y cómo ello nos nutre.
La ecuanimidad serena
Tomando las manos del otro ser, nos permitimos traer a través de su mirada a otro ser con quien tenemos algo pendiente, algo que nos cuestiona, algo que nos confronta. Vemos a ese ser, a través de los ojos de quien tenemos al frente y le ofrecemos ecuanimidad serena. Deseamos que en esa ecuanimidad se disuelvan todos los pendientes y los conflictos. Lo abrazamos en esa ecuanimidad y saboreamos la medicina de estar en paz, sin cargas, en serenidad.
El otro, mi espejo
Sintiendo el contacto de nuestra mano derecha puesta hacia abajo y la izquierda hacia arriba en contacto con las del otro ser, nos abrimos a vernos en el espejo de los ojos del otro. Abrimos nuestro corazón a ofrecer lo que tenemos para dar: dulzura, ecuanimidad, compasión. Nos disponemos a regalarnos a través de esa mirada lo que necesitamos en ese instante y de la misma forma, a recibirlo practicando la generosidad en ese dar y darnos. Identificamos en esa mirada del otro el amor infinito que el universo nos ofrece en forma de dulzura, ecuanimidad, compasión. Vivimos la posibilidad de ofrecer y recibir las diferentes manifestaciones infinitas del amor.
Cómo estamos viviendo nuestra propia Sadhana
Práctica individual.
Habrá tantas formas de llevar a cabo la autopráctica como diversos somos nosotros. La estructura nos brinda un lenguaje común y podremos guiarnos por ella, más no estrictamente ceñirnos a ella, pues la improvisación también nos brinda la posibilidad de observar cómo estamos viviendo nuestra Sadhana en relación con la respiración y nuestros principios. Recordamos que cuando preparamos una clase, estamos preparándonos a nosotros mismos.
Acompañándonos en nuestra Sadhana
El camino de la Sadhana no marca una meta, es un peregrinaje que requiere constancia. Acompañarnos en ese camino nos fortalece para animarnos y animar a otros a continuar en la búsqueda de encontrarnos a nosotros mismos. Así pues, acudimos al poder de caminar en grupos con elementos y seres de nuestra misma especie para acompañarnos compartiendo nuestras dudas, claridades, incomodidades, alegrías o lo que llegue en nuestro caminar mientras vamos escribiendo nuestros poemas con la ayuda de nuestros guías.












.jpg)

